El Modernismo | El Católico protestantizado
El Modernismo, definido por el papa San Pío X, es “la suma de todas las herejías”, y como toda herejía nace dentro de la misma Iglesia.
Todos incorporamos en cierta medida formas de pensamiento modernista. A grandes rasgos: “No necesito ir a la Iglesia los domingos”, “No necesito la mediación de un sacerdote para confesarme”, “Yo me comunico como quiero con Dios”.
Muchas de las concepciones modernistas tienen su origen en el protestantismo, un movimiento intracatólico que rompe con la unidad de la Iglesia Católica. El representante de este fue Lutero, un sacerdote alemán de la orden de los agustinos.
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| Martín Lutero |
Lutero presenta una queja que responde al espíritu de la época (siglo XVI). Era verdadero que la Iglesia de ese siglo estaba en una complicada situación y necesitaba en una reforma. Vivía una crisis desde su perspectiva histórica –no sobrenatural-, en consonancia con la decadencia de la Edad Feudal.
La reforma de Lutero rompe con “la roca” de Cristo, formando un remanente: las iglesias protestantes. Se trató de un movimiento sectario de división constante. Esta característica, que persiste hasta la actualidad de forma reiterada y permanente, se debe a que la ruptura primera es subjetivista. Por ejemplo en el sentido de la interpretación de las Sagradas Escrituras. Existe una interpretación por cada persona, por ende por cada persona es “lícito” que exista una nueva iglesia.
Lutero no estaba errado en el “diagnóstico” que realizó sobre la Iglesia histórica de ese preciso momento, si lo estaba en el “remedio” que aplicó. Se equivocó en el “cómo”. Rompió con la Iglesia y se excedió. Probablemente debido a la cualidad del clérigo por obsesión de ser santo, desde una perspectiva equivocada. El camino a la santidad se debe a la Gracia, en cambio Lutero entendía que independientemente de las obras que las personas realicen en su vida humana estaban predestinados a ir al cielo o al infierno, por lo que no importaban sus actos.
La reforma de Lutero, no es reforma propiamente dicha, sino que es un cisma. La Iglesia Católica hizo su Reforma (mal llamada por ciertos historiadores como Contrarreforma”). Mediante el papa Pío V y el Concilio Ecuménico de Trento –o Tridentino-, la Iglesia en crisis del siglo XVI logra volver a las fuentes, a la tradición y a la verdad. Ratifica lo enseñado por el magisterio y condena los errores protestantes (“sea anatema…”).
Proceso de protestantización de la Iglesia
Proceso de protestantización de la Iglesia
Lutero crea una nueva iglesia vinculada al poder político, y forma las iglesias nacionales. Es decir, subordina el poder religioso al príncipe del territorio (hoy presidente o primer ministro), dotándolo como máxima autoridad de la iglesia de un determinado país.
El proceso de nacionalización de las iglesias (el ejemplo más claro es el anglicalismo de Enrique VIII) se enfrenta entonces a lo “católico”, a lo universal donde no hay acepción de personas.
De esta forma, Lutero atenta contra “la roca” de Cristo, el primado petrino y, por lo tanto, con la unidad del mundo católico.
Hoy en día, los católicos vamos adquiriendo una forma de pensar protestantizada basada en la rebeldía. Nace en el “YO no obedezco”, “la que se equivoca es la Iglesia, no YO”, “YO no voy a servir”, “YO no necesito un cura”. Una de las expresiones de hoy en día, es el herético Alessio.
Argumentos que conforman una forma de pensar protestantizada
Argumentos que conforman una forma de pensar protestantizada
Según el P. Horacio Bojorge hay una serie de características negadoras para identificar este pensamiento. A
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| P. Horacio Bojorge |
¿Cómo se llegó a la “protestantización”?
El modernismo como primer paso necesario. Y como segundo el posterior mal uso e interpretación del Concilio Vaticano II.
El Concilio Vaticano II (1962 – 1965) fue llamado por el papa Juan XXIII y finalizado por Pío VI, ya que el primero falleció en el proceso. El Concilio ratificó a su antecesor, el Concilio Tridentino, y planteó cosas nuevas sin modificar la verdad sustancial eterna.
Muchos utlizaron al Concilio Vaticano II para producir una segunda reforma protestante, esta vez sin irse, separarse o cismarse, a diferencia de Lutero, de la Iglesia Católica. Esta corriente, así como el Modernismo, quedándose tiene el objetivo de destruirla por dentro.
El Rhin desemboca en el Tiber
Esta frase hace referencia a los países por donde pasa el rio Rhin –Suiza, Austria, Alemania, Francia y Holanda-, que a la vez se identificaron como cuna del protestantismo. El curso de este desemboca en el río Tiber, que simboliza Europa e Italia, sede del Vaticano.
Así, la Iglesia recibe el embate por inserción de la protestantización en el cuerpo doctrinal. Quienes lo realizaron fueron ciertos padres conciliares y los ejecutores, muchas veces con buenas intenciones, fueron, entre otros, directores de seminario, profesores y rectores universitarios, teólogos. Todos con espíritu de protestantización. Fue sobre lo que advirtió, en conjunto con la masonería, el papa Pablo VI con la frase: “De alguna grieta, el humo de Satanás ha penetrado en el Vaticano”.
Errores del Protestante
P. Bojorge realiza una síntesis de los errores:
1. Error eclesiológico de la Iglesia (pérdida del sentido de la obediencia, en la comunión, en la doctrina y en la negación de la Iglesia visible)
2. Error cristológico de Jesús (y la naturaleza humana de Dios)
3. Error pneumatológico del Espíritu Santo (como obrador en la historia)
4. Defecto de la fe (rebeldía espiritual, que se origina en una debilidad de la fe y culmina en la pérdida de la fe)
2. Error cristológico de Jesús (y la naturaleza humana de Dios)
3. Error pneumatológico del Espíritu Santo (como obrador en la historia)
4. Defecto de la fe (rebeldía espiritual, que se origina en una debilidad de la fe y culmina en la pérdida de la fe)
De estos errores, también nace la concesión de poder a las Conferencias Episcopales nacionales, que debilita el poder del ministerio petrino. Se dio el caso de que algunas crearon su propio catecismo, que no es más ni menos que una suma de herejías. La colegialidad, así ejercida, ubica al papa sólo como obispo de Roma. La “Iglesia democratizada” no existe, ya que es monárquica, porque proclama a un Cristo Rey, no a un Cristo presidente.
Se desprende de aquellos errores, la concepción de que “todos somos sacerdotes ministeriales”. Donde a través del desprestigio del celibato se desestima la figura del sacerdote y se niega la gracia santificante. Se comente la indisciplina ritual, ya que se generan tantas “misas” como sacerdotes existan (improvisación litúrgica, interpretación subjetiva).
Se ataca al papa, a nuestra señora la Virgen, a la misa y a la Eucaristía. A partir de allí, todas las derivaciones posibles, como la corrupción litúrgica.
¿Cómo se combate la protestantización?
¿Cómo se combate la protestantización?
San Ignacio de Loyola da la respuesta:
Alabanza de la práctica sacramental, confesar con sacerdote, comulgar con la mayor frecuencia posible, oír misa a menudo, cantos, salmos y oraciones en el templo y fuera de él, oficio divino y horas canónicas. Alabanza no solamente de los sacramento sino también de los sacramentales, puestos bajo sospecha o acusación de ser prácticas supersticiosas: vida religiosa y votos de religión, virginidad, continencia, devoción a los santos y a sus reliquias, invocación de su intercesión; peregrinaciones, indulgencias, cruzadas; agua bendita, incienso, escapularios y medallas, bendición de personas, de animales y de objetos, de imágenes, de casas y edificios; candelas encendidas, ayunos y abstinencias, tiempos litúrgicos; penitencias internas y más aún externas (cilicios, disciplinas); ornamentos litúrgicos, edificios de iglesias. Hoy habría invitado a alabar el uso del velo para orar las mujeres, y de reclinatorios. Alabar la abundancia de retablos e imágenes sagradas tenidas en veneración. Alabar preceptos de la Iglesia, sus tradiciones y costumbres de los mayores.
Alabar la teología positiva y también la escolástica.
Una “contrarreforma” actual no se puede llevar adelante sin el ejemplo de quienes llevaron a cabo la primera “contrarreforma” como San Juan de la Cruz o Teresa de Ávila, mediante la inexpugnable fe y amor a la verdadera Iglesia de Jesucristo.
Disertante:
Disertante:
Sebastián Sánchez
Dr. en Historia



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